Opinión


19/08/17

Claudio Acebo

  1. Ahora toca las letras de las canciones

    Una de las muchas cosas que tienen los  veranos son la cantidad de simpladas a las que los medios de comunicación damos voz porque ‘algunas aburridas’ se empeñan en desaprobar cada movimiento y cada estímulo a sus últimas consecuencias. Sí, ahora y de repente, se quiere instaurar una censura a las letras de canciones. Tardamos siglos en condenar a  Torquemada y ahora este grupo de ‘aburridas subvencionadas’ aprovechan a rebuscar en la discoteca que si “no me gusta que lleves minifalda”; “para ser buen conductor, tienes que ser bebedor”; “despacito”; “arrímate”; “bésalas con ternura y vuélvete asesino de mujeres” que canta ese tío -que está tan bueno- y se llama Alejandro Fernández. Mear fuera del tiesto es el pan nuestro de cada día en esta cárcel de ideas a la que estamos sometidos por un pequeño grupo de enfadados, en este caso de enfadadas. Hacer creer a nuestra sociedad que hay una relación directa entra las letras de canciones y comportamientos censurables tiene una desproporción descomunal. Una cosa son las letras zafias, de mal gusto; lo mismo que bailes y ritmos. Son como los colores; te gustan o no. Extrapolar todo esto sacando consecuencias finales a las que se suman  alcaldes y alcaldesas chisgarabís es de una tontería propia de estos estados de ánimo donde buscamos culpables por todos los lados dando palos de ciego en busca de una piñata que no encontramos. ¿A estas alturas de la temporada, alguien cree que cantando en un autobús, “el seños conductor acelere” da lugar a accidentes en líneas regulares? Ríanse ustedes mismos.  Si le seguimos cantando que para ser un buen conductor tiene  que ser un buen bebedor, los miles de profesionales al volante ceden a las risotadas de los excursionistas? Echen otra carcajada, por favor. Insisto una vez más que las letras surgen en el contexto de una época y es el paso del tiempo el que las pone en su sitio. Pero doy un salto en el tiempo. Se llama Alejandro Fernández – está bueno como un queso- y también le meten en la película esa de la censura de canciones. Hace años tuvo que suspender unos conciertos en España porque otro ‘grupito de aburridas’ se le echó encima al cantar aquello de ”mátalas con besos y ternura y vuélvete asesino de mujeres” Únicamente alguien con un cociente intelectual deficiente puede cargar contra el mexicano porque “sus letras incitan a la violencia de género”. Me tengo que sentar, me da algo, pensando que alguien pueda ser tan rebuscado, tan cejijunto, tan estúpido si no interpreta otra cosa que el amor profundo con cariño y ternura hacia las mujeres. Qué fuerte, qué fuerte que diría Jorge Javier. Pero por encima de gustos y modas, por lo que no paso, es la vuelta a la censura con ese estilo, y esos métodos. Prepárense, vuelve Torquemada, qué pesadilla.