Opinión


17/06/17

Claudio Acebo

  1. Han pasado 40 años

    Han pasado muchos años desde las primeras elecciones generales, aquel miércoles 15J de 1977. Atrás quedaron los 38 años de dictadura de Franco superados ya por la actual democracia. Y ¿quiénes valoran de verdad este tiempo de libertad? Sobre todo, aquellos con más de 55 años que pasaron lo suyo. Porque el resto, afortunadamente, no lo han conocido. Porque muchos de los menores que hoy opinan y reniegan del pasado no valoran lo suficiente vivir en libertad. Llevo muy mal la crítica gratuita de jóvenes políticos que no dejan títere con cabeza cuando opinan sobre nuestro largo camino de libertades. Esa ligereza, esa crítica injustificada para con todo lo realizado a base de acuerdos, de cesiones de los políticos de entonces, me subleva. ¡Joder qué años! Qué transición, cuántos muertos a lo tonto, cuántas familias rotas por estupideces, qué poco nos acordamos de lo vivido en el régimen anterior donde no podías rechistar actuando al dictado de la Ley Orgánica del Estado. Aun así, aquel 1977 reunió a grandes líderes, pensadores y demócratas que mamaron las cárceles, el destierro y la ilusión por llenar a España de libertad. Aquellos sí que pensaban en construir un estado para todos, no para ellos. Impensable como ya conté hace unas semanas la cesión ideológica de Santiago Carrillo y su partido Comunista en busca de una estabilidad para que ahora cuatro niñucos pisoteen y mancillen su nombre: incultos, necios, soberbios, niños mimados, mal criados en una España llena de virtudes y que de repente quieran echar por tierra. Qué saben, qué les habrán contado lo que supuso  1977 para una generación sedada por 38 años de imposiciones. En menos de dos años (noviembre 1975 a junio 1977) la revolución democrática fue total sorteando  a todo ‘el aparato’ constituido y asentado a los largo de casi cuatro décadas. Empresa nada fácil conseguida gracias a la buena voluntad de los que tenían como único objetivo lograr una España llena de libertades. Con esas ganas después de tanta humillación  empezaron a remendar una España penosa en lo económico, con una imagen por los suelos fuera de nuestras fronteras y una ciudadanía acongojada por tantos años de represión. Poco tiempo, ideas claras y paso firme para consensuar una Constitución dejando el odio, olvidando el cacareado ‘ni vencedores, ni vencidos’ que tantos penurias y tristeza ha dejado por el camino. Ahora, 40 años más tarde, nuestro País tiene de todo y echo de menos, como muchos españoles a los verdaderos políticos mucho más pendientes de todos que de su propio beneficio amasando dinero a esgalla llevándoselo a paraísos fiscales. Los políticos de entonces, los españoles de siempre no nos merecemos celebrar estas dos últimas décadas de democracia. Para este final no mereció la pena tanta manifestación, tanta cárcel, tantas torturas, tanta humillación. Es urgente reinventar la política del 77.