Opinión


23/06/17

Tomás Amparán

  1. "¿Y ahora qué...?"

    Como pasa el tiempo, hace ya algún año que otro, en estas mismas páginas me refería al Centro Botín. Puede parecer lejano aquel 2012, pero la realidad es que lo tenemos muy cerca. Hoy es el día, el gran día, después de muchos meses, muchos retrasos, mucha prudencia a la hora de poner plazos de término, aquella magna obra que un día idearon entre aquel famoso banquero y el Alcalde de Santander toma al fin la calle. Curiosamente, no será el banquero, ya que será la banquera y no será el alcalde, sino que será la alcaldesa, quienes inauguren los que muchos dicen que será uno de los centros de arte más importante del mundo. Que gran día para Santander, hoy la ciudad se engalana, nos ponemos traje y nuestras mejores galas para recibir a Sus Majestades los Reyes de España, que hacen parada y fonda en nuestra ciudad. Un motivo de alegría que los Reyes pasen un rato de su tiempo con nostros, siempre es agradale que la máxima autoridad del país tenga a bien dedicarnos un rato en su apretada agenda. Hoy Santander respira día grande, el Centro Botín luce esplendoroso y delicado en mitad de la Bahía dando la bienvenida a quien por mar venga a visitarnos, y agradeciendo en tierrra con su estampa de arte moderno a todos los viandantes que se acerquen a verlo.

    Cinco largos años de aquel artículo me recuerdan que poquitas cosas han cambiado desde entonces, el Museo Prehistórico, joya de nuestra corona cultural sigue donde siempre y no tiene sede definitiva, ni la tendrá al paso que vamos. El Banco de España sigue vacío y aun nadie sabe que va a ser de él, discutiendo y peleando andan unos y otros sobre el mejor uso del edificio. El Museo de Arte Contemporáneo lleva en obras unos meses y no se vislumbra el final de las mismas, gran acierto y visión el de nuestras autoridades culturales mantener cerrado este céntrico museo y no haber aprovechado el tirón veraniego del Centro Botín. En fin, cinco largos años, donde no se ha hecho nada de nada. No pienso ser bondadoso a la hora de la crítica, una cosa es lo que haga una entidad privada, con fondos privados, cosa que valoraré y ponderaré todo lo que pueda y otra cosa es la dejadez, la falta de ambición, y la nula capacidad que existe en esta ciudad en política cultural. Me imagino que ahora a todos los políticos de allí y de aquí, a los pasados y a los presentes, se les llene la boca cantando las bondades que va ser a traer a Santander este maravilloso centro de arte, pero lo que hay que decirles a todos estos representantes ciudadanos es que las cosas no vienen caídas del cielo, la gestión se realiza con tiempo, se planifica con antelación suficiente para cuando llegue el momento tú estés situado en un  punto en el que la corriente te lleve a buen puerto por el buen trabajo realizado. Pero lo único que va a ocurrir aquí es que la marejeada y la resaca haga que te vayas separando más y más de la costa hasta que te ahogues.

    No tengo ninguna esperanza de que las cosas vayan a cambiar nada. Pensar que el Centro Botín es a Santander, lo que Guggenheim a Bilbao es de necios. Es la tontería más grande que se puede escuchar, pero oirla en boca de los ciudadanos de aquí, que muchos de ellos ni siquiera han ido a verlo, es pasable. Pero escucharla en boca de ciertas personas con cargos públicos hace sonrojar de vergüenza ajena al que lo escucha. Miren, en aquel lejano 2010 a Santander no la concedieron el título de Ciudad de Cultura a la que optaba en 2016. Evidentemente no nos lo dieron porque sería una broma de mal gusto dar a una ciudad que tan poco hace por la cultura en mayúsculas, un título de esa categoría. En otra ciudad y con otros agentes culturales aquello, junto a lo que ya se sabía con la construcción del Centro Botín, hubiera supuesto un espaldarazo total a la cultura de la ciudad. Hubiera sido el aliciente necesario para hacer ver a todo Europa y a todo le mundo que se habían equivocado en no conceder a esta ciudad ese título. Pero aqui nos gusta más traer Mundiales de Vela, es más chick ser una sede de la Copa del Mundo que ser Capital Europea de la Cultura. Y no es malo traer campeonatos de vela, todo lo contrario, es un gran acierto… lo que es malo es engañar a la gente trayendo ciertas competiciones deportivas en vez de hacer una política cultural razonable, seria y de futuro. Los romanos que fueron mucho más listos que nosotros, ya lo decían, “Pan y Circo”. Pues si, efectvamente, poco pan y mucho circo, pero del malo. Bueno no, del malo para nosotros, del bueno para ellos.

    Me encanta el Centro Botín, me entusiasma la arquitectuura moderna. Siempre que voy a Paris no puedo dejar de ir al Centro Pompidou, y saber que aquel arquitecto es el que ha hecho esto, me enorgullece y alegra infinitamente. Pero el Centro por sí mismo es un edificio muy moderno en mitad de una de las Bahías más bonita del Mundo, nada más. Lo que ocurra entre sus paredes no dejará de ser algo muy valorado entre un tanto por ciento infimo de la población, nada más. Los que han hecho el Centro ya han hecho su trabajo, el resto lo tienen que hacer los políticos de esta ciudad. Ellos lo han hecho muy bien, los políticos lo están haciendo muy mal. Nada deseo más que dentro de un año poder decir que me equivocaba, pero cinco años después de aquel artículo en estas mismas páginas, ese inefable e ingrato tiempo, me ha dado la razón. Hoy es un día para sonreir y alegrarse por lo que tenemos, pero mañana será un día para llorar y lamentarnos por lo que estamos perdiendo. Así que la pregunta es la que todos nos hacemos… ¿Y ahora qué…?

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