Opinión


16/02/18

Javier Domenech

  1. Más difícil todavía

    Señores, pasen y vean, la función ya ha comenzado.

    Ofrecemos el mejor espectáculo del mundo y la sorpresa está garantizada. En la pista de nuestro circo actúan acróbatas, contorsionistas, equilibristas, magos, malabaristas, payasos, titiriteros, tragafuegos, y sorprendentes trapecistas. Hemos convertido lo que  antes constituía la maravilla de los niños en la principal atracción de los adultos. Ya no asombran los tigres amaestrados, ni las mujeres barbudas, porque su magia ha sido reemplazada por los canales de televisión con programas infantiles o documentales zoológicos. No hacen ya falta trapecistas, ni tigres rugientes, ni focas sosteniendo globos. ¿Acaso no es más divertido hoy día oír a muchos políticos que el ir y venir de los payasos en la pista?. ¿Qué nos ofrece como novedad el fonambulista oscilando en un cable?. ¿No es más incierta la actitud de quienes hacen  malabarismos y equilibrios con las leyes?. ¿Nos sorprende el hombre tragasables cuando todos los días les vemos hacer lo mismo con todo tipo de sapos y donde dijeron digo dicen Diego?.

    En nuestro espectáculo hay actores que, en vez de vestir como arlequines, lucirán lacitos amarillos  para que sepamos de antemano cuál va a ser su papel. Los que ganan las elecciones no dirigen la función y quien las pierde  acusa a los vencedores de mezquindad por no dejarles un diputado para tener mejor asiento que el incómodo del gallinero. Los socialistas, digieren con bicarbonato su chasco electoral  mirando de reojo cómo desmarcarse de los constitucionalistas sin que se note mucho. Los nacionalistas de CIU, responsables de la estafa multimillonaria del 3 por ciento no se responsabilizan de la deuda porque han cambiado de nombre, y con sus mismos dirigentes ahora se llaman PDdeCat y junto a Esquerra Republicana vuelven a las andadas, sin haber renunciado a nada, salvo a lo estrictamente necesario para que los que están imputados y bajo fianza sobrevivan a la función, contactando con los presos, desde sus celdas, vía Whatsapp. Tenemos un ex director de función que hasta ayer insistía en que debía votarse a un fugado de la Justicia, en espera de nuevas demandas al Tribunal Constitucional, aunque fuera candidato por vía telemática o por delegación de voto sin debate alguno, porque el reglamento de nuestro circo no contempla que puedan ser presidentes ni los elefantes ni los ornitorrincos, lo que constituye un autentico dilema que deberán resolver sesudos magistrados. Y más difícil todavía: los de la CUP amenazan con quemar la carpa para que todo cambie.

    Entretanto, hemos blindado las fronteras como si llegase una invasión, por si acude nuestro principal protagonista con toda su corte, tras su ir y venir por los helados parques de Bruselas exhibiendo la propaganda de nuestro del espectáculo, aunque al final, el genial artista ha preferido olvidar su papel de payaso-estrella y probablemente, en una nueva pirueta, acabe marchando a Rumanía porque ni Estremera ni Soto del Real seducen a quien prefiere vivir en una mansión de Waterloo, la tierra donde Napoleón perdió sus sueños imperiales, dejando desolado a la alegre muchachada de los lacitos amarillos.

    Hay quienes dicen que al final todo se arreglará, pero ofrecemos la incertidumbre de ocultar al personal cuál va ser el desarrollo del espectáculo. Una parte de los artistas quieren repetir la función, con los mismos fonambulistas, los mismos payasos y los mismos titiriteros, ignorando que una parte de los espectadores ya están hartos de esas bromas y equilibrios sobre la pista. Otros protestan e insisten en que debe cambiarse la gala, con nuevos actores. Pero aunque la función se retrase un poco, no se preocupen, que la diversión está garantizada, y seguirán oyendo los rugidos de las fieras en la pista, contemplarán las piruetas de los  contorsionistas y se deleitarán con las payasadas de quienes han convertido un Parlamento en el mayor espectáculo del mundo mundial. Es parte del más difícil todavía, él no va más de la gracia y se sorprenderán de lo mucho que aún no han visto. Porque todo puede pasar en una carpa como la nuestra donde la diversión está garantizada sin que puedan ver nada parecido en ningún rincón del mundo. Olviden sus problemas, y déjense llevar por la magia que les ofrecemos. Enamórense de nuestros actores, ríanse  con las declaraciones de nuestros protagonistas, maravíllense de sus piruetas. No encontrarán nada mejor para olvidar sus problemas.
     
    Y sigan subvencionando la función, para pasmar al personal. Señores, no se preocupen por el precio de la entrada, pasen y disfruten del espectáculo. La función continuará.

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