Opinión


02/07/20

Iván Guerrero

  1. Lo que hay realmente en España es una partitocracia al servicio de una oligarquía

    Oigo hablar por estos días, o desde hace años según como se mire, que en España peligra la democracia, la verdad es que hay como una especie de adoración algo tonta a la democracia posiblemente por tener una visión distorsionada de ella. Vamos a ver, lo primero que se debe decir es que hay dos tipos de democracias una como ''forma de gobierno'', que no es más que ir a votar a los que queremos que nos representen, me parece muy bien y la otra es la democracia como ''fundamento de gobierno'', que dice que las mayorías solo por serlo ya tienen razón sin tener que atenerse estas a juicios morales de ningún tipo, en fin, una tontería. El problema o el peligro no es que nos gobiernen unas minorías, eso siempre ocurrirá, el problema es la clase de minorías que deben gobernar y eso ya depende del tipo de pueblo que tenga cada país. Y en España señores lo que hay realmente es una partitocracia que sustenta una democracia como fundamento de gobierno controlada a su vez por una oligarquía económica. Porque la democracia, como ''forma de gobierno'', ya no existe.

    Toda institución o corporación con la cual el pueblo estaba debidamente representado, (pero por los mejores), con los que se podían defender de toda posible tiranía ha sido muy sibilinamente borrada con el tiempo del mapa por el liberalismo.

    No hay verdaderos organismos que sirvan a Dios para poder servir dignamente al hombre, su hijo, y que a su vez se contrapongan para limitarse unos a otros y no desembocar en una tiranía, como ahora por ejemplo. Para empezar, esa posible democracia como ''forma de gobierno'', debe ser natural y directa, es decir, sin artificios de partidos de por medio, porque como bien dijo, por ejemplo, José Antonio Primo de Rivera,  ''ya es hora de acabar con la idolatría electoral. Las muchedumbres son falibles como los individuos, y generalmente yerran más. La verdad es la verdad, aunque tenga cien votos. Lo que hace falta es buscar con ahínco la verdad, creer en ella e imponerla, contra los menos o contra los más.''

    Por otro lado el gobernante y su gobierno. Bueno, el gobernante a la cabeza de un país debe ser el primero en respetar el orden divino establecido aplicando su ley para servir a Dios y por supuesto al pueblo, defendiéndole de paso de posibles atropellos de la oligarquía y no que esté protegiendo los atropellos de la oligarquía hacia el pueblo.

    Creo que mientras no se abandone la mentalidad moderna, antropocéntrica, en la cual se dice que el hombre es el centro de todo con su lema ''non serviam'' y no se regrese a esa mentalidad medieval teocéntrica en la cual Dios era el verdadero centro de todo, como es en realidad aunque la soberbia de ciertos hombres se quieran olvidar de ello, jamás volveremos a encontrar una verdadera armonía, todo estará constantemente convulso y acabará inevitablemente en caos, camino abonado para la llegada de la tiranía. Ese para mi es el origen de todo y lo primero que se debería empezar a cambiar.

    En fin, resumiendo. Como decía Antonio Aparisi y Guijarro (1815-1872), ''cuando el sistema parlamentario se aplicó en España, el infierno se hubo de alegrar, porque es un medio maravilloso de dividir lo que está unido; de pudrir lo que está sano; de convertir un pueblo de gigantes en un pueblo de jorobados''.

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