Opinión


31/01/17

Onésimo Pérez

  1. El Diamante negro

    En este primero de Enero de 2017, viendo las redes taurinas me despierto con la triste noticia del fallecimiento del torero Venezolano Luis Sánchez Olivares mas conocido como “Diamante negro”

    Criado en el ambiente taurino de la ciudad de Caracas, vecino del Nuevo Circo de Caracas después de superar considerables dificultades logró vestirse de luces por primera vez en abril de 1946 cuando contaba ya 19 años, sin embargo su notable talento lo llevan muy pronto a España, donde se presenta en 1947 con tan buenos resultados que al año siguiente 1948, el 29 de septiembre toma la alternativa en Granada de manos de Francisco Muñoz y de testigo Manuel González. El toro se llamaba “Estornino” de Félix Moreno Andanuy. Es el punto final a su brillante campaña como novillero puntero de la estadística española, culminada en primer lugar con 42 festejos, 25 orejas y cuatro rabos.

    Los que no peinen canas como este que escribe, se preguntaran que repercusión tuvo este hombre dentro de la historia taurina de El Espinar. Yo que la viví en mi niñez pues tan solo contaba con 10 años y ya me picaba el gusanillo de esta bendita afición, no tenía en ese momento capacidad de plasmar lo que en esa tarde ocurrió en la plaza de toros de El Espinar, pero el aficionado mas importante que ha tenido este nuestro pueblo que fue Benito Matute, sí que lo recoge dentro de sus  memorias taurinas, y como no quiero marcharme de la suerte y que el toro me pille fuera de cacho, allá va sin quitar ni poner una sola coma de su comentario.

    Estamos en el año 1947 y se empieza a derribar sus muros, y en el mes de Septiembre se celebran dos novilladas con la plaza a medio construir.

    En una de ellas son los espadas Vicente Fauro y Andaluz Chico, los que se enfrentan con novillos de D. Antonio Cembrano y ninguno de ellos logra hacer nada, el andaluz un poco mas dominador pero nada entre dos platos. Al siguiente día son Chaves Flores y Rafael Vázquez los que tienen que matar novillos de Dña. María Jiménez que mandó cuatro buenos mozos, Chaves con desgana toda la tarde y únicamente logra dar seis muletazos de esos que él y Parrita solo son capaces de dar, y salí con la creencia de que Chaves Flores sería un virtuoso del natural como después lo ha demostrado dos temporadas en compañía de Aparicio y Litri.

    Y ya llegamos al 1948, y la plaza sigue en las mismas condiciones con las obras paradas según desavenencias de los mandatarios de esa época, hasta que el Ayuntamiento la saca a subasta y se puede inaugurar la nueva plaza el día 03 de Septiembre de año 1949. Pero voy a dar cuenta de estas dos últimas novilladas, la primera fueron Juanito Bienvenida y Pablo Lalanda, dos toreros que desde becerristas se les tenía mucho aprecio y cariño en este pueblo, aunque la tarde fue todo lo exitosa que todos presentíamos, entraron riendo y salieron llorando.

    La otra fue también una novillada memorable y esta fue la que nos da pie para escribir este artículo. Los dos jefes de cuadrillas fueron El Diamante Negro y Calerito, dos polos opuestos, Calerito de maravilla toda la tarde y el Diamante Negro desastroso, con decir que cuando él actuaba se oía la bronca en su país de origen y miren si está lejos, pues tenía un pánico que jamás he visto a torero alguno, si es que al Diamante se le podía llamar torero, pues no le faltaba mas que llevarle la cuadrilla a empujones derecho al toro. Todo lo malo que se podía ver lo vimos en él, pero los verdaderos apuros los pasó a la hora de matar; En el primero le dieron dos avisos y cuando estaba a punto de sonar el tercer recado, dobló el toro cansado de estar tanto tiempo en pie y se echó a descansar, y un peón se le quitó de en medio con la puntilla.

    En el segundo novillo al le faltaba un cuerno totalmente por la misma cepa, le tenía colgando y sujeto por un trozo de piel, y claro, en las primeras carreras se le cayó al suelo. Aquello era un caos, el público no cesaba de gritar y pedir el sobrero, yo que a pesar de que soy aficionado de los que se suele llamar crudos, de los exigentes y no soy partidario de las voces, tengo que reconocer que esa tarde si las di, y salí con una afonía para mas de quince días y con el propósito de no volver a gritar.

    Ese pobrecito animal que carecía de una de sus mejores defensas, le siguió teniendo el mismo miedo que al otro, es lógico que con un bicho indefenso no quiera lucirse el espada, pero lo que no es natural son las espantadas que Luis Sánchez daba y también le volvieron a dar avisito. En resumen que ni El Gallo Grande ni Cagancho en la célebre corrida de Almagro, creo que le hayan dejado chico al Venezolano.

    El que es muy negro, en El Espinar las paso muchos mas negras que su color. El siguiente espada Calerito, estuvo toda la tarde acertado con el capote y muleta, hizo primores y como es natural cortó orejas y rabos y fue constantemente ovacionado. También lidió el sobrero que la presidencia creyendo que estaba en débito con el público regaló para desagraviarles.

    Fue en este novillo donde al dar el tercer natural a Alfonso Hernández Rincón que actuaba de sobresaliente, se le echó el novillo encima y le arrolló teniendo que ser retirado a la enfermería.

    En la primavera del año 1949 se reanudan los trabajos con bastante actividad, anteriormente he comentado que el día 03 de septiembre de ese mismo año se procedería a su inauguración, y ésta fue la última memorable novillada que se celebró en la plaza vieja de El Espinar.

    Yo quiero añadir que en este mundillo taurino como en cualquier actividad, una mala tarde la tiene cualquiera, haciendo de abogado defensor del bueno de Luis, diré que su bagaje no fue tan malo, toreó mano a mano con Luis Procuna el 27 de Marzo de 1949, Toros de Guayabita, cobrando 17.500 dólares, uno de los honorarios mas elevados cobrados por aquella época por cualquier torero en Venezuela, cada uno cortó tres orejas y un rabo saliendo los dos espadas a hombros.

    El 3 de Abril hizo su presentación en Maracai, como único espada ante cuatro toros de Guyabita, cortó tres orejas y un rabo, repitió en Caracas con Antonio Bienvenida y Luis Miguel Dominguín, con toros de Mondoñedo y volvió a cortar otro rabo superando ampliamente a los ases españoles pero la tarde histórica fue la del 11 de Diciembre de 1949 que alternó con Antonio Velasques y Luis Miguel Dominguín en lidia de toros de Vistahermosa, ambos cortaron las orejas y los rabos y salieron por la puerta grande. Se presentó en plazas de España, Méjico y Venezuela, confirmando su alternativa en la plaza de las Ventas de Madrid, el 18 de Junio de 1950, siendo su padrino Antonio Bienvenida y el testigo Pepín Martin Vázquez, el toro se llamaba “Mellado” de la ganadería de Martín Arranz. Hasta aquí, la historia que tan negativamente tuvo lugar en nuestro pueblo con el bueno de Luis Sanchez Olivares “Diamante negro” que nación en la ciudad Venezolana de Ocumane del Tuy el 22 de Febrero de 1927 y falleció cuando estaba a punto de cumplir los 90 años, que Dios le haya acogido en su seno.